sábado, octubre 08, 2011

"LAS PALMERAS SALVAJES" William Faulkner



William Faulkner afirmaba que la fórmula para ser un buen novelista era “99% de talento... 99% de disciplina... 99% de trabajo...El artista es responsable sólo ante su obra. Será completamente despiadado si es un buen artista. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Hasta entonces no tiene paz. Lo echa todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir el libro.”
Y esta visión de su oficio, esta inevitabilidad del destino de escritor, queda extrapolada a sus personajes e historias durante toda su obra.
Escritor americano de finales del S.XIX y principios del S.XX, se inscribe en la tradición experimental de escritores europeos como Joyce, Woolf y Proust, haciendo uso de técnicas como el monólogo interior, la inclusión de múltiples narradores o puntos de vista y los saltos en el tiempo. Feroz crítico de la sociedad de su tiempo, y meticuloso observador de las reacciones y comportamientos del hombre, leyendo su obra pareciera que se impregna la retina de la soledad de los cuadros Hopper, de la deshumanización de la raza humana que también, éste, su contemporáneo, manifiesta en sus cuadros.
Si volviera Jesús lo crucificaríamos en seguida en defensa propia, para justificar y preservar la civilización que hemos trabajado y sufrido y matado, gritando y maldiciendo con rabia e impotencia y terror por dos mil años para crearla y perfeccionarla a imagen y semejanza del hombre; si volviera Venus sería un hombre que se masturba en una letrina de subterráneo mirando tarjetas postales francesas… (Palmeras Salvajes)
Dos historias se entrelazan en “Las Palmeras Salvajes”, pero la historia madre, causa de la segunda, es la de Charlotte Rittenmeyer y Harry Wilbourne, que sacrifican todo por amor y luego se pierden el uno al otro. “El viejo”, la historia secundaria, que nos cuenta como el “penado alto” huye del amor que los anteriores protagonistas abrazan desesperados, sirve de espacio de sosiego, de antagónico contraste, para realce de la historia principal. Dicho lo anterior, y aunque aparentemente opuestos, en ambos relatos subyace la soledad de los protagonistas, y la crítica a la sociedad americana imperante. Hombres que luchan contra el destino impuesto y lo pierden todo.
Pero ahora ya no soy vulnerable ni en la decencia ni en el dinero, así que ahora tendrán Ellos que encontrar alguna otra cosa para forzarnos a aceptar el molde de la vida humana que ahora ha evolucionado hasta prescindir del amor, aceptar o morir (Palmeras Salvajes)
… los dos únicos e idénticos por el mismo mezquino lote, destino de duro e incesante trabajo, no para ganar una seguridad futura, un saldo en un Banco o en una lata enterrada para una perezosa y cómoda vejez, sino justo el permiso de perseverar y perseverar para comprar aire para sentir y sol para beber durante el breve tiempo de cada uno… (El viejo)
Charlotte y Harry se verán expuestos por su pasión ilegal (ella, mujer casada y madre de dos niñas, huye con su amante) a toda suerte de penurias que ellos aceptan de un modo ineludible, casi obligatorio. Aceptan su amor, así como aceptan sus nefastas consecuencias, sabiendo sin embargo que no hay justicia en ellas. Por amor osan enfrentarse a su entorno, pero éste les acaban devorando.
-Sí. Contra él. No lo pido por él ni siquiera por mí. Lo pido por… por… ni siquiera sé lo que quiero decir. Lo pido por todos los hombres y todas las mujeres que vivieron y erraron pero con los mejores propósitos, y por todos los que vivirán y errarán pero con los mejores propósitos. Acaso por ti, ya que tú sufres también, si hay algo que realmente es sufrir, si alguno de nosotros ha sufrido, si alguno de nosotros ha sufrido con bastante fuerza y con bastante bondad para ser digno de amar o de sufrir. ¿Quizá lo que quiero decir es justicia? (Palmeras Salvajes)
En cuanto a la historia del “El viejo” y a pesar de, cómo ya se ha señalado, estar ésta al servicio de la primera, el misterio, la sensación enigmática, la aparente incongruencia de los actos de los personajes es mucho más intensa en ella. Un hombre honesto y sencillo, encarcelado por un cúmulo de circunstancias absurdas, traicionado por su novia, que huye del amor, y que se entrega de nuevo a sus captores después de soportar infinidad de miserias. ¿Huye este hombre del amor? ¿Verdaderamente está huyendo del amor y por ello sacrifica la libertad y el trabajo que a él tanto le dignifica? Sí, la esencia de la obra radica en el amor de los trágicos amantes pero es en el penado donde reside el agujero negro, el silencio literario de “Las palmeras salvajes”.
…hasta que se paró y los miró desde arriba a los dos, a la mujer y a la diminuta criatura color terracota que no se parecía a nada, y pensó: Y esto es todo. Esto me arrancó violentamente de todo lo que yo conocía y que no quería dejar y me arrojó a un elemento que nacía para temer y que me dejado en un lugar que nunca he visto antes y donde ni siquiera sé dónde estoy. (El viejo)
Los hechos de ambas historias se desarrollan en ambientes hostiles (inundaciones, montañas heladas, casas miserables,…) que exponen a los personajes a situaciones límite, mostrando al lector las reacciones de los seres humanos con un objetivo meridiano pero sometidos a tales extremos. Faulkner parece intentar mostrar con ello la esencia del hombre, actos que sólo alcanzan la veracidad absoluta cuando se revelan como consecuencia de finales inminentes, de precipicios en los que los personajes se sientan con las piernas colgando y el vértigo de la caída tatuado en sus ojos.
… ¡Es demasiado! ¡Hay reglas! ¡Límites! A la fornicación, al adulterio, al aborto, al crimen… y lo que quería decir era: A la porción de amor y de pasión y de tragedia a que están reducidos todos los hombres para que no sean como Dios, que ha padecido todo lo que puede saber Satanás….(Palmeras Salvajes)
Esta maravillosa obra te arrastra por sus páginas provocando un terrible desasosiego ante su final, tan profundo y mordiente y devastador se prevé. El pecho se impregna de la sublime belleza …
Dios no la dejará morirse de hambre, pensaba. Vale demasiado. La ha hecho demasiado bien. Hasta el que hizo todas las cosas prefiere algunas lo bastante para querer guardarlas. (Palmeras salvajes)… y de la atroz tragedia.